
Distribución de cocina
en L
Ocupa una esquina, no la habitación.
Dos paredes en ángulo. Deja libre el resto de la estancia, así que es la que mejor se lleva con un salón abierto.
Qué decide esta distribución
- Nada corta la vista
- Al apoyarse en dos paredes contiguas no levanta ningún frente en medio de la estancia. La cocina se retira a su esquina y el resto sigue siendo salón.
- Agua y fuego separados
- El fregadero en un brazo y la placa en el otro. Es lo que evita cruzarse y lo que deja encimera libre entre los dos, que es donde se trabaja.
- El rincón resuelto
- Bandeja giratoria, extraíble lateral o almacenaje asumido para lo que se usa dos veces al año. Lo que no funciona es un armario con la puerta en diagonal.
- Se adapta a la casa que hay
- La longitud de cada brazo sale del espacio real —la ventana, el paso, las instalaciones—, no de una medida de catálogo.
Dos paredes en ángulo y el centro del espacio libre. Es la distribución que mejor se lleva con un salón abierto, y la que más depende de una decisión que no sale en ninguna fotografía: qué ocurre en el rincón.
Nada corta la vista
Al apoyarse en dos paredes contiguas, la L no levanta ningún frente en medio de la estancia. No hay un mueble que obligue a rodear ni una barrera entre quien cocina y quien está sentado. La cocina se retira a su esquina y el resto sigue siendo salón, comedor o simplemente paso.
El fregadero en un brazo, la placa en el otro
Es la regla que hace cómoda una L. Con el agua y el fuego en brazos distintos no hay que cruzarse, y entre ellos queda encimera libre, que es donde de verdad se trabaja: por debajo de 60 cm despejados, la cocina se vuelve incómoda por bien resuelto que esté todo lo demás. Cuando los dos puntos caen en el mismo brazo, la cocina se estrecha aunque mida igual.
El rincón es el metro difícil
El encuentro de los dos brazos es el fondo al que no llega la mano. Se resuelve sacando lo de dentro —bandeja giratoria, extraíble lateral— o se acepta como almacenaje de lo que se usa dos veces al año, y entonces se decide qué va ahí antes de montarlo. Lo que no funciona es un armario normal con una puerta en diagonal: se pierde el mueble y se pierde el paso.
Cuándo se queda corta
La L da menos encimera y menos almacenaje que una distribución cerrada. Si la cocina es intensiva, o si cocinan dos a la vez, el brazo corto se llena enseguida. Ahí es donde suele aparecer una isla, si hay metros, o donde conviene mirar una U.
Cómo la trabajamos
La longitud de cada brazo no sale de un catálogo: sale del espacio real. Dónde entra la luz, por dónde se pasa y qué instalaciones hay ya condicionan el reparto antes que cualquier preferencia de acabado. Lo verás en tres dimensiones antes de decidir materiales, y quien toma las medidas en tu casa es quien dibuja el proyecto y quien está el día del montaje.
Cocinas en L: galería
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